Gulliver en Liliput en Madrid
Función única 17/01/2026
C. del Monasterio de Oseira, 17B 28049, Madrid, Madrid
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No te pierdas el evento "Gulliver en Liliput en Madrid" el próximo Sábado 17 de Enero de 2026 en Auditorio Plácido Domingo, C. del Monasterio de Oseira, 17B 28049 a partir de las 22:33
Con los artistas:Liliput
En oposición a los prejuicios que han convertido a Suiza en un territorio neutral en materia de rock, la aparición de todas las grabaciones que realizó entre 1979 y 1983 el conjunto femenino Kleenex, luego rebautizado por motivos legales como LiLiPUT, no sólo muestra que en esa nación ha existido gente que con instrumentos convencionales supo ser temeraria, rabiosa e ingenua, sino que es necesario añadir un nuevo capítulo a la inacabable enciclopedia de uno de los momentos más exaltados de la historia: el post-punk.
Los 46 temas, distribuidos en el álbum doble LiLiPUT (Kill Rock Stars, 2001) son otros tantos exámenes en miniatura de la realidad social, manifiestos para niñas que prefieren degollar sus muñecas antes que jugar con ellas, delirantes himnos a favor de la autonomía y del placer, polcas naives que serían la envidia de Jonathan Richman, loas a los fonemas que todo y nada dicen, y reduccionistas retratos acerca del aislamiento, la camaradería, del resentimiento y de las borracheras; todo trazado con una urgencia y preceptos estéticos únicos. En pocas palabras, resultará difícil haber escuchado antes algo semejante a Kleenex/ LiLiPUT. Su sonido es puro y jubiloso, inteligente pero no pretencioso; causa la misma sensación que los dibujos prehistóricos descubiertos en cavernas: asombran porque su singular concepción los convirtió en arte y en testimonio de la vida cotidiana.
Surgido en Zurich —cuna del dadaísmo en los años veinte—, Kleenex/ LiLiPUT fue fundado por la bajista Klau Schiff, la guitarrista Marlene Marder, la cantante Regula Sing y la baterista Lislot Ha. Y si bien en cinco años miembros fueron y vinieron, el espíritu del grupo se mantuvo a buen resguardo gracias al primer par de damas, que en dos álbumes (LiLiPUT y Some Songs) y en formidables sencillos (“u”, “Eisiger Wind”) supieron explotar una veta que rozaba a las de grupos como The Slits, Wire, Gang of Four y Au Pairs, sin parecerse a ninguno de ellos.
Si bien la universalidad de su mensaje está mejor cifrado en sus armonías (llenas de “iiiiip-iiiiip” y “yuuu, yuuu, yuuu”) que en sus letras —cantadas lo mismo en una mezcla de suizo y alemán, francés, un primitivo inglés y hasta chino— lo que de verdad las une con Dada y las hace ferozmente divertidas es el uso de sonidos sin sentido que, sumados, resultan más elocuentes y poderosos que un ensayo feminista de Julia Kristeva. Y es que, ¿de qué otra manera se podría interpretar “Split”, cuya letra dice “Hotch-potch, Hugger-mugger, Bow-wow, Hara-kiri, Huz-za, Hicc-up, Hum-drum, Hexa-pood, Hell-cat, Helter-skelter, Hop-scotch...”? (O como lo señalado el crítico estadounidense Greil Marcus: “Cuando dicen ‘Hara-kiri’ parece que están diciendo ‘Hello Kitty’”).
Madres de las riot-grrls y colegas de Hugo Ball (uno de los popes del dadaísmo), Kleenex/ LiLiPUT es uno de esos grupos que reinstalan la fe en que la música, la hondura y la diversión pueden ser una sola materia.
Los 46 temas, distribuidos en el álbum doble LiLiPUT (Kill Rock Stars, 2001) son otros tantos exámenes en miniatura de la realidad social, manifiestos para niñas que prefieren degollar sus muñecas antes que jugar con ellas, delirantes himnos a favor de la autonomía y del placer, polcas naives que serían la envidia de Jonathan Richman, loas a los fonemas que todo y nada dicen, y reduccionistas retratos acerca del aislamiento, la camaradería, del resentimiento y de las borracheras; todo trazado con una urgencia y preceptos estéticos únicos. En pocas palabras, resultará difícil haber escuchado antes algo semejante a Kleenex/ LiLiPUT. Su sonido es puro y jubiloso, inteligente pero no pretencioso; causa la misma sensación que los dibujos prehistóricos descubiertos en cavernas: asombran porque su singular concepción los convirtió en arte y en testimonio de la vida cotidiana.
Surgido en Zurich —cuna del dadaísmo en los años veinte—, Kleenex/ LiLiPUT fue fundado por la bajista Klau Schiff, la guitarrista Marlene Marder, la cantante Regula Sing y la baterista Lislot Ha. Y si bien en cinco años miembros fueron y vinieron, el espíritu del grupo se mantuvo a buen resguardo gracias al primer par de damas, que en dos álbumes (LiLiPUT y Some Songs) y en formidables sencillos (“u”, “Eisiger Wind”) supieron explotar una veta que rozaba a las de grupos como The Slits, Wire, Gang of Four y Au Pairs, sin parecerse a ninguno de ellos.
Si bien la universalidad de su mensaje está mejor cifrado en sus armonías (llenas de “iiiiip-iiiiip” y “yuuu, yuuu, yuuu”) que en sus letras —cantadas lo mismo en una mezcla de suizo y alemán, francés, un primitivo inglés y hasta chino— lo que de verdad las une con Dada y las hace ferozmente divertidas es el uso de sonidos sin sentido que, sumados, resultan más elocuentes y poderosos que un ensayo feminista de Julia Kristeva. Y es que, ¿de qué otra manera se podría interpretar “Split”, cuya letra dice “Hotch-potch, Hugger-mugger, Bow-wow, Hara-kiri, Huz-za, Hicc-up, Hum-drum, Hexa-pood, Hell-cat, Helter-skelter, Hop-scotch...”? (O como lo señalado el crítico estadounidense Greil Marcus: “Cuando dicen ‘Hara-kiri’ parece que están diciendo ‘Hello Kitty’”).
Madres de las riot-grrls y colegas de Hugo Ball (uno de los popes del dadaísmo), Kleenex/ LiLiPUT es uno de esos grupos que reinstalan la fe en que la música, la hondura y la diversión pueden ser una sola materia.
GULLIVER
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