Alexandre Tharaud Rameau, Grieg, Ravel & Mahler en Bayreuth Alexandre Tharaud Rameau, Grieg, Ravel & Mahler en Bayreuth
Markgräfliches Opernhaus
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Alexandre Tharaud Rameau, Grieg, Ravel & Mahler en Bayreuth

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Markgräfliches Opernhaus

Opernstraße 14, ,

Alexandre Tharaud

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No te pierdas el evento "Alexandre Tharaud Rameau, Grieg, Ravel & Mahler en Bayreuth" el próximo Lunes 24 de Julio de 2023 en Markgräfliches Opernhaus, Opernstraße 14 a partir de las 19:30

Con los artistas:

Alexandre Tharaud

En una carrera de 25 años, Alexandre Tharaud se ha convertido en una figura única en el mundo de la música clásica y en un exponente clave del pianismo francés. Su extraordinaria discografía de más de 25 álbumes en solitario, la mayoría de los cuales recibieron importantes premios de la prensa musical, incluye un repertorio que va desde Couperin, Bach y Scarlatti, pasando por Mozart, Beethoven, Schubert, Chopin, Brahms y Rachmaninov, hasta los principales álbumes franceses del siglo XX. compositores. La amplitud de sus esfuerzos artísticos también se refleja en colaboraciones con creadores de teatro, bailarines, coreógrafos, escritores y cineastas, así como con cantautores y músicos fuera del ámbito de la música clásica.


Alexandre es un solista muy solicitado que actúa con muchas de las orquestas más importantes del mundo.


Grieg

Edvard Hagerup Grieg (15 de junio de 1843 - 4 de septiembre de 1907), pianista y compositor Noruego. Se destacó principalmente por sus obras Concierto para piano en La menor, y por su música incidental encargada por Henrik Ibsen para su drama Peer Gynt.

Grieg nació en Bergen en 1843, descendiente de una familia de Escoceses (cuyo apellido original era "Greig"); después de la Batalla de Culloden, en 1746, su bisabuelo había inmigrado por varios lugares, para finalmente asentarse como comerciante en Bergen, Noruega, alrededor del año 1770.

Edvard creció en un ambiente musical. Su Madre, Gesine, fue su primera profesora de piano. Más tarde, en el verano boreal de 1858, Grieg conoció al legendario violinista Noruego Ole Bull, quien fue un amigo de la familia y cuñado de Gesine. Bull descubre el talento del muchacho de 15 años y convence a sus padres de enviarle al Conservatorio de Leipzig para que desarrolle su talento.

Grieg ingresó en el conservatorio concentrándose en el piano posteriormente en 1858, y pronto encontró recompensa en los numerosos recitales y conciertos dados en Leipzig. Sintió bastante aversión a la disciplina impartida en el conservatorio, así y todo alcanzó muy buenos resultados en la mayoría de las áreas, con excepción del órgano, el cual era obligatorio para los estudiantes de piano. En la Primavera de 1860, contrajo una peligrosa enfermedad pulmonar. Un año después, hizo su debut como concertista de piano, en Karlshamn, Suiza. El año siguiente finalizó sus estudios en Leipzig, y realizó su primer concierto en su ciudad natal de Bergen donde ejecutó algunas obras complejas técnicamente, incluyendo Pathétique de Beethoven.

En 1863, Grieg fue a Copenhaguen, Dinamarca, y permaneció allí por tres años. Conoció entonces a los compositores Daneses J. P. E. Hartman y Niels Gade. También conoció al compositor Noruego Rikard Nordraak (compositor del Himno nacional de Noruega) quien se convirtió en un gran amigo y en una fuente de inspiración para Grieg. Nordraak murió poco después, y Grieg compuso una marcha fúnebre en su honor. Grieg tenía lazos cercanos con la Orquesta Filarmónica de Bergen (Harmonien) y fue director Musical de la orquesta desde 1880 hasta 1882.También vió a Franz Liszt en dos ocasiones en Copenaguen.

El 11 de junio de 1867, Grieg contrajo matrimonio con su prima hermana, Nina Hagerup, quien había conocido también en Copenaguen. El matrimonio entre primos era muy común en aquella época; no lo era tanto que estuviesen realmente enamorados, como era en este caso. El año siguiente, nació Alejandra su única hija. El verano siguiente, Grieg escribió su famoso Concierto para piano mientras estaba de vacaciones en Dinamarca. Edmund Neupert dio un concierto de su primer trabajo en Copenague. Grieg no pudo asistir debido a los compromisos de dirección que tenía en Christiania (Oslo).

En el verano boreal de 1869, mientras Grieg se encontraba de paso en Berguen, Alejandra enfermó de meninigitis y posteriormente falleció, cuando tenía apenas 13 meses de edad. Una vez que Edvard y Nina se restablecieron medianamente de la pérdida, fueron a Roma incentivados por el gobierno noruego, y fueron invitados a una reunión con Franz Liszt, quien expresó su aprecio for el Concierto para piano en La menor de Grieg. Liszt, que estaba tocando un piano, entonces ejecutó la partitura orquestal y la línea de piano en tiempo real (lo cual es un enorme desafío musical y técnico). Él posteriormente criticó muy favorablemente su trabajo y le dijo: "Siga firme en su camino. En verdad le digo, usted tiene capacidad. Y sobre todo, no se deje intimidar". Ésto fue un aspecto muy importante en la carrera de Grieg. Liszt también escribió un testimonial a los directores Noruegos, lo que condujo a Grieg a una beca.

Pero mientras la vida profesional de Grieg crecía, su vida personal se deterioraba cada vez más: En 1875 fallecen sus padres, lo que deja a Nina y a Edvard sin una casa a la que retornar en Berguen. Luego Grieg deja a Nina, pero al cabo de 10 años se reconcilian y vuelven a vivir juntos.

Edvard Grieg falleció en el otoño de 1907, después de un largo período de convalecencia. El funeral condujo a miles de personas a las calles de su ciudad natal para honrar al artista. Él tenía 64 años. Sus cenizas y las de su esposa fueron sepultadas en una tumba de una montaña frente a un lago, situado cerca a su casa, en Troldhaugen.

Grieg es considerado como un compositor Nacionalista, reflejando la inspiración de la Música folclórica Noruega. Sus primeros trabajos incluyen una “Sinfonía en do menor” y una “Sonata para piano en mi menor Op. 7”. Él también escribió tres sonatas para violín y piano, y muchas pequeñas obras para piano — por ésto algunos lo llamaron el Chopin del Norte — , a menudo inspirado en danzas y canciones populares de Noruega, los fiordos y paisajes de su país y el dialecto Hadangar.

Entre las obras más conocidas encontramos el Concierto para Piano en La menor, la Suite Holberg (para orquesta de cuerdas, y diez volúmenes de piezas líricas (para piano). Él también es conocido por su música incidental, compuesta por pedido de Henrik Ibsen para su obra literaria Peer Gynt.

Ravel

Joseph Maurice Ravel (Ciboure, Francia, 7 de marzo de 1875 – París, 28 de diciembre de 1937) fue un compositor del siglo XX. Su obra, frecuentemente vinculada al impresionismo, muestra además un audaz estilo neoclásico y, a veces, rasgos del expresionismo, y es el fruto de una compleja herencia y de hallazgos musicales que revolucionaron la música para piano y para orquesta. Reconocido como maestro de la orquestación y por ser un meticuloso artesano, cultivando la perfección formal sin dejar de ser al mismo tiempo profundamente humano y expresivo, Ravel sobresalió por revelar « los juegos más sutiles de la inteligencia y las efusiones más ocultas del corazón » (Le Robert).

Las influencias:

Nacido en un tiempo bastante propicio a la aparición de las artes, Ravel se benefició de influencias muy diversas. Mas, como lo destaca Vladimir Jankélévitch en su biografía, «ninguna influencia puede jactarse de haberlo conquistado totalmente (…). Ravel se sigue manteniendo imperceptible envidiosamente detrás de todas esas máscaras que le dieron los esnobismos del siglo.»

Por ello, la música de Ravel parece, como la de Debussy, profundamente original, o incluso inmediatamente inclasificable de acuerdo a la estética tradicional. Ni absolutamente modernista ni simplemente impresionista (tal como lo hiciera Debussy, Ravel negaba categóricamente este calificativo que consideraba sólo reservado a la pintura), se inscribe mucho más en la línea del clasicismo francés iniciado en el siglo XVIII por Couperin y Rameau y del cual fue su última prolongación. Por ejemplo, Ravel (al contrario que su contemporáneo Stravinski) no deseó nunca renunciar a la música tonal y sólo utilizó con parsimonia la disonancia, lo que no le impidió por sus investigaciones hallar nuevas soluciones a los problemas planteados por la armonía y la orquestación, y dar a la escritura pianística nuevos caminos.

De Chabrier al jazz:

De Fauré y Chabrier (Sérénade grotesque, Pavane pour une infante défunte, Menuet antique) a la música afro estadounidense (L’Enfant et les sortilèges, Sonata para violín, Concierto en sol) pasando por la escuela rusa (A la manera de… Borodine, orquestación de Cuadros de una exposición), Satie, Debussy (Jeux d’eau, Cuarteto de cuerdas), Couperin y Rameau (La Tumba de Couperin), Chopin y Liszt (Gaspard de la nuit, Concierto para la mano izquierda), Schubert (Valses nobles y sentimentales), Schonberg (Tres poemas de Mallarmé), y finalmente Saint-Saens y Mozart (Concierto en sol), Ravel supo hacer una síntesis de corrientes extremadamente variadas e imponer su estilo a partir de sus primeras composiciones. Este estilo no tenía más que ir evolucionando poco a poco durante su carrera, si no del modo como él mismo se refirió al decir «dépouillement poussé à l’extreme» (depuración llevada al extremo) (Sonata por violín y violonchelo, Chansons madécasses).

El ecléctico:

Compositor ecléctico por excelencia, Ravel supo sacar provecho de su interés por las músicas de todos los orígenes. La notoria influencia que tuvo sobre su imaginario musical el País Vasco (Trío en la menor) y sobre todo España (Habanera, Pavana para una infanta difunta, Rapsodia española, Bolero, Don Quijote a Dulcinea) participó mucho en su renombre internacional, pero consolidó también la imagen de un músico siempre enamorado del ritmo y las músicas populares. El Oriente (Shéhérazade, Introducción y Allegro, Mi madre la Oca), Grecia (Daphnis et Chloé, Canciones populares griegas) y la música gitana (Tzigane) lo inspiraron también.

La música afro estadounidense, que Gershwin le ayudó a descubrir durante la gira americana de 1928, fascinó a Ravel. Introdujo numerosas toques en las obras de su último período creativo (el ragtime en El niño y los sortilegios, el blues en el segundo movimiento de la Sonata para violín, sonoridades del jazz en el Concierto en sol y en el Concierto para la mano izquierda).

Finalmente, es necesario subrayar la fascinación que ejerció el mundo de la infancia sobre Ravel. Fuese en su propia vida (apego absoluto, casi infantil, a su madre, colección de juguetes mecánicos...) o en su obra (en Mi madre la oca y El niño y los sortilegios), Ravel regularmente expresó una extrema sensibilidad y un gusto pronunciado para lo fantástico y el mundo de los sueños.

El orfebre sonoro:

«Simplemente me niego absolutamente a confundir la conciencia del artista, que es una cosa, con su sinceridad, que es otra (…). Esta conciencia exige que desarrollemos en nosotros al buen obrero. Mi objetivo es, entonces, la perfección técnica. Puedo intentar alcanzarla sin cesar, puesto que estoy seguro que nunca podré alcanzarla. Lo importante es siempre acercarse cada vez más. El arte, sin duda, tiene otros efectos, mas el artista, a mi criterio, no debe tener otro objetivo.» (Ravel, Esquisse autobiographique, 1928).

Esta búsqueda de la perfección contribuyó tanto a su éxito para el gran público como a su descrédito para algunos críticos. Mientras que su amigo Stravinski recordaba su meticulosidad calificándolo de «relojero suizo», algunos sólo consideraron a su música vacía, fría o artificial. Ravel, que no renegó nunca de su amor por los artificios y los mecanismos, buscaba siempre, citando a Edgar Allan Poe, «el punto medio entre la sensibilidad y la inteligencia», replicó con una frase que se han convertido en célebre: «Pero, ¿es que acaso la gente no puede hacerse con la idea que yo sea "artificial" por naturaleza?»

Pareciera que componer nunca fue cosa fácil para Ravel. Allí donde Mozart habría podido dejar libre curso a su imaginación, su absoluta negativa a ceder a aquella «aborrecible sinceridad del artista» le dio el gusto de la dificultad autoimpuesta, y más aún de la dificultad resuelta. Seguramente es lo que explica el número no tan grande de obras, en un período creativo de alrededor de cuarenta años. Por las mismas razones, varios proyectos de Ravel quedaron inconclusos, siendo el más significativo La Cloche engloutie (La campana enterrada, proyecto de ópera de 1906). Plenamente consciente de su carácter, Ravel pudo confiar a Manuel Rosenthal: «Sí, mi genio, es cierto, yo lo tengo. ¿Pero qué es lo que esto realmente significa? Ah, bien, si todo el mundo supiera trabajar como yo sé trabajar, todo el mundo haría obras tan brillantes como las mías.»

En cualquier caso, desde la increíble obertura de La hora española a las onomatopeyas de El niño y los sortilegios, del pedal obstinado de si bemol del Gibet en Gaspard de la nuit a la rigidez rítmica y temporal del Bolero, esta terquedad en la búsqueda de la perfección y este gusto del riesgo forman parte integral de la leyenda raveliana.

El orquestador:

Ravel fue, según Marcel Marnat «el más grande orquestador francés», y de acuerdo al dictamen de numerosos melómanos, especialistas o no, uno de los mejores orquestadores de la historia de la música occidental. Su obra más famosa, el Bolero, ¿no debe su éxito sólo a la variación de los timbres y al inmenso crescendo orquestal?

Maestro curtido en el manejo del timbre (aunque sin ser él mismo adepto de numerosos instrumentos), sabiendo encontrar el equilibrio armonioso más sutil, Ravel supo trascender numerosas obras originales (generalmente escritas para piano) y otorgarles una nueva dimensión, tanto obras suyas (Mi madre la oca, 1912, Valses nobles y sentimentales, 1912, Alborada del gracioso, 1918, La tumba de Couperin, 1919...) como de sus eminentes colegas: Músorgski (Khovantchina, 1913), Schumann (Carnaval, 1914), Chabrier (Menuet pompeux, 1918), Debussy (Sarabande et Danse, 1923) o incluso Chopin (Estudio, Nocturno y Vals, 1923).

Pero sería la orquestación de los célebres Cuadros de una exposición de Músorgski, comisión de Serge Koussevitzki para la Orquesta Sinfónica de Boston terminada en 1922, la que sentó definitivamente la reputación internacional de Ravel en la materia. Su versión sigue siendo referencial y eclipsa la de otros compositores que lo han intentado. Los Cuadros orquestados por Ravel forman parte, junto al Bolero, de los obras franceses más interpretadas en el extranjero.

El intérprete:

Ravel fue un buen pianista sin llegar a ser un virtuoso (algunas de sus propias composiciones, en particular, el Concierto en sol, que él mismo soñaba interpretar, le siguieron siendo inaccesibles). Durante su gira americana en 1928, tocó su Sonatina, acompañó en su Sonata para violín y algunas de sus canciones.

En cambio, como director de orquesta, nunca igualó, incluso con mucho, su calidad como orquestación. Las dos grabaciones que dejó (un Bolero de 1930 y un Concierto en sol de 1932) y los testimonios de su época confirman que Ravel no era un virtuoso en el podio.


Mahler

Gustav Mahler (Kaliste, actual República Checa, 7 de julio de 1860 - Viena, 18 de mayo de 1911) fue un compositor y director de orquesta austriaco.

Mahler fue más conocido en vida como uno de los más importantes directores de orquesta y de ópera de su momento, pero después ha venido a ser reconocido como uno de los compositores post-románticos más importantes - un logro admirable para alguien cuya madura creatividad se concentró en sólo dos géneros: la canción y la sinfonía. Además de sus nueve sinfonías terminadas, sus principales obras son los ciclos de canciones Lieder eines fahrenden Gesellen (Canciones del Camarada errante) y Kindertotenlieder (Canciones de la Muerte de los Niños) y la síntesis de sinfonía y ciclo de canciones que es Das Lied von der Erde (La Canción de la Tierra).

Uno de los músicos que anuncian y presagian en su obra de manera más lúcida y consecuente todas las contradicciones que definirán el desarrollo del arte musical a lo largo del siglo XX.

Aunque como intérprete fue un director que sobresalió en el terreno operístico, como creador centró todos sus esfuerzos en la forma sinfónica y en el lied (canción de cámara), e incluso en ocasiones conjugó en una partitura ambos géneros. Él mismo advertía que componer una sinfonía era «construir un mundo con todos los medios posibles», por lo que sus trabajos en este campo se caracterizaban por una manifiesta heterogeneidad, por introducir elementos de distinta procedencia (apuntes de melodías populares, marchas y fanfarrias militares...) en un marco formal heredado de la tradición clásica vienesa. Esta mezcla, con las dilatadas proporciones y la gran duración de sus sinfonías, y con el empleo de una armonía disonante que iba más allá del cromatismo utilizado por Wagner en su Tristán e Isolda, contribuyeron a generar una corriente de hostilidad general hacia su música, a pesar del decidido apoyo de una minoría entusiasta, entre ella los miembros de la Segunda Escuela de Viena, de los que Mahler puede considerarse el más directo precursor.

Su revalorización, al igual que la de su admirado Anton Bruckner, fue lenta y se vio retrasada por el advenimiento del nazismo al poder en Alemania y Austria: por su doble condición de compositor judío y moderno, la ejecución de la música de Mahler fue terminantemente prohibida. Sólo al final de la Segunda Guerra Mundial, y gracias a la labor de directores como Bruno Walter, Otto Klemperer y Leonard Bernstein, sus sinfonías empezaron a hacerse un hueco en el repertorio de las grandes orquestas.

Son diez las sinfonías de su catálogo, si bien la última quedó inacabada a su muerte. De ellas, las números 2, 3, 4 y 8 –la única que le permitió saborear las mieles del triunfo en su estreno– incluyen la voz humana, según el modelo establecido por Beethoven en su Novena. A partir de la Quinta, su música empezó a teñirse de un halo trágico que alcanza en la Sexta, en la Novena y en esa sinfonía vocal que es La canción de la tierra, su más terrible expresión.

La Décima Sinfonía, de la cual Mahler sólo completó el Adagio, fue objeto de "reconstrucción" por el musicólogo y estudioso de Mahler Deryck Cooke. Éste consiguió que Alma, la viuda del compositor, levantara en 1960 la prohibición que pesaba sobre los bocetos que Mahler dejó del resto de los movimientos. A partir de esos bocetos, Cooke elaboró una "posible o más que probable" versión de la obra. Existe una grabación de esa versión "completada" por Sir Simon Rattle al frente de la Berliner Philharmoniker (EMI Classics).

Sus sinfonías tercera y quinta fueron usadas en la banda sonora de la película Muerte en Venecia (Morte a Venezia, 1971), del afamado director italiano Lucchino Visconti.

Preguntas relacionadas con Alexandre Tharaud Rameau, Grieg, Ravel & Mahler en Bayreuth

¿Dónde es el concierto de Alexandre Tharaud?

El concierto es en Markgräfliches Opernhaus.

¿Dónde es el concierto de Grieg?

El concierto es en Markgräfliches Opernhaus.

¿Dónde es el concierto de Ravel?

El concierto es en Markgräfliches Opernhaus.

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