Barry Steele & Friends:The Roy Orbison and Traveling Wilburys Songbook en Whitley Bay Barry Steele & Friends:The Roy Orbison and Traveling Wilburys Songbook en Whitley Bay
Playhouse, Whitley Bay
Marine Avenue
por determinar por determinar

Barry Steele & Friends:The Roy Orbison and Traveling Wilburys Songbook en Whitley Bay

Función única 24/11/2021 a las 19:30

Playhouse, Whitley Bay

Marine Avenue, ,

Barry Steele & Friends:The Roy Orbison and Traveling Wilburys Songbook en Whitley Bay

No te pierdas el concierto "Barry Steele & Friends:The Roy Orbison and Traveling Wilburys Songbook en Whitley Bay" el próximo Miércoles 24 de Noviembre de 2021 en Playhouse, Whitley Bay, Marine Avenue a partir de las 19:30

Con los artistas:


Barry


Barry Steele


Bison

Bison combina elementos del folk indie alternativo con la sensibilidad de la música clásica contemporánea, brindando un sonido renovado, fresco e inspirador para el folk. La música de este combo de siete integrantes maduró naturalmente en la sala del hogar de esta familia, y adquirió arreglos más complejos y elementos enraizados en otras culturas, como la celta, desarrollando la atmósfera de una orquesta de cámara. Luego de su presentación en WROX (Norfolk, VA), la popularidad de la banda creció rápidamente. “Switzerland”, el primer sencillo, viene sonando con fuerza en las radios de EEUU.

Ben Hardesty es vocalista, guitarrista y compositor, y su estilo recuerda a Fleet Foxes, Mumford and Sons y The Decemberists. Ha incorporado instrumentos tradicionales como el órgano, percusiones y cuerdas clásicas, creando un sonido híbrido que caracteriza a la banda. El blog “Independent Clauses” señala que “el álbum debut de Bison tiene la seriedad de Fleet Foxes envuelta en un marco formidable, con capas de cuerdas, timbres y mucho más. “Iscariot” y “The Woodcutter’s Son” tienen un aire oscuro. Bison ha tenido la oportunidad de tocar en Norva (Norfolk, VA) y de haber compartido escenarios con la Virginia Symphony Orchestra.

Lôbison


Ravel

Joseph Maurice Ravel (Ciboure, Francia, 7 de marzo de 1875 – París, 28 de diciembre de 1937) fue un compositor del siglo XX. Su obra, frecuentemente vinculada al impresionismo, muestra además un audaz estilo neoclásico y, a veces, rasgos del expresionismo, y es el fruto de una compleja herencia y de hallazgos musicales que revolucionaron la música para piano y para orquesta. Reconocido como maestro de la orquestación y por ser un meticuloso artesano, cultivando la perfección formal sin dejar de ser al mismo tiempo profundamente humano y expresivo, Ravel sobresalió por revelar « los juegos más sutiles de la inteligencia y las efusiones más ocultas del corazón » (Le Robert).

Las influencias:

Nacido en un tiempo bastante propicio a la aparición de las artes, Ravel se benefició de influencias muy diversas. Mas, como lo destaca Vladimir Jankélévitch en su biografía, «ninguna influencia puede jactarse de haberlo conquistado totalmente (…). Ravel se sigue manteniendo imperceptible envidiosamente detrás de todas esas máscaras que le dieron los esnobismos del siglo.»

Por ello, la música de Ravel parece, como la de Debussy, profundamente original, o incluso inmediatamente inclasificable de acuerdo a la estética tradicional. Ni absolutamente modernista ni simplemente impresionista (tal como lo hiciera Debussy, Ravel negaba categóricamente este calificativo que consideraba sólo reservado a la pintura), se inscribe mucho más en la línea del clasicismo francés iniciado en el siglo XVIII por Couperin y Rameau y del cual fue su última prolongación. Por ejemplo, Ravel (al contrario que su contemporáneo Stravinski) no deseó nunca renunciar a la música tonal y sólo utilizó con parsimonia la disonancia, lo que no le impidió por sus investigaciones hallar nuevas soluciones a los problemas planteados por la armonía y la orquestación, y dar a la escritura pianística nuevos caminos.

De Chabrier al jazz:

De Fauré y Chabrier (Sérénade grotesque, Pavane pour une infante défunte, Menuet antique) a la música afro estadounidense (L’Enfant et les sortilèges, Sonata para violín, Concierto en sol) pasando por la escuela rusa (A la manera de… Borodine, orquestación de Cuadros de una exposición), Satie, Debussy (Jeux d’eau, Cuarteto de cuerdas), Couperin y Rameau (La Tumba de Couperin), Chopin y Liszt (Gaspard de la nuit, Concierto para la mano izquierda), Schubert (Valses nobles y sentimentales), Schönberg (Tres poemas de Mallarmé), y finalmente Saint-Saëns y Mozart (Concierto en sol), Ravel supo hacer una síntesis de corrientes extremadamente variadas e imponer su estilo a partir de sus primeras composiciones. Este estilo no tenía más que ir evolucionando poco a poco durante su carrera, si no del modo como él mismo se refirió al decir «dépouillement poussé à l’extrême» (depuración llevada al extremo) (Sonata por violín y violonchelo, Chansons madécasses).

El ecléctico:

Compositor ecléctico por excelencia, Ravel supo sacar provecho de su interés por las músicas de todos los orígenes. La notoria influencia que tuvo sobre su imaginario musical el País Vasco (Trío en la menor) y sobre todo España (Habanera, Pavana para una infanta difunta, Rapsodia española, Bolero, Don Quijote a Dulcinea) participó mucho en su renombre internacional, pero consolidó también la imagen de un músico siempre enamorado del ritmo y las músicas populares. El Oriente (Shéhérazade, Introducción y Allegro, Mi madre la Oca), Grecia (Daphnis et Chloé, Canciones populares griegas) y la música gitana (Tzigane) lo inspiraron también.

La música afro estadounidense, que Gershwin le ayudó a descubrir durante la gira americana de 1928, fascinó a Ravel. Introdujo numerosas toques en las obras de su último período creativo (el ragtime en El niño y los sortilegios, el blues en el segundo movimiento de la Sonata para violín, sonoridades del jazz en el Concierto en sol y en el Concierto para la mano izquierda).

Finalmente, es necesario subrayar la fascinación que ejerció el mundo de la infancia sobre Ravel. Fuese en su propia vida (apego absoluto, casi infantil, a su madre, colección de juguetes mecánicos...) o en su obra (en Mi madre la oca y El niño y los sortilegios), Ravel regularmente expresó una extrema sensibilidad y un gusto pronunciado para lo fantástico y el mundo de los sueños.

El orfebre sonoro:

«Simplemente me niego absolutamente a confundir la conciencia del artista, que es una cosa, con su sinceridad, que es otra (…). Esta conciencia exige que desarrollemos en nosotros al buen obrero. Mi objetivo es, entonces, la perfección técnica. Puedo intentar alcanzarla sin cesar, puesto que estoy seguro que nunca podré alcanzarla. Lo importante es siempre acercarse cada vez más. El arte, sin duda, tiene otros efectos, mas el artista, a mi criterio, no debe tener otro objetivo.» (Ravel, Esquisse autobiographique, 1928).

Esta búsqueda de la perfección contribuyó tanto a su éxito para el gran público como a su descrédito para algunos críticos. Mientras que su amigo Stravinski recordaba su meticulosidad calificándolo de «relojero suizo», algunos sólo consideraron a su música vacía, fría o artificial. Ravel, que no renegó nunca de su amor por los artificios y los mecanismos, buscaba siempre, citando a Edgar Allan Poe, «el punto medio entre la sensibilidad y la inteligencia», replicó con una frase que se han convertido en célebre: «Pero, ¿es que acaso la gente no puede hacerse con la idea que yo sea "artificial" por naturaleza?»

Pareciera que componer nunca fue cosa fácil para Ravel. Allí donde Mozart habría podido dejar libre curso a su imaginación, su absoluta negativa a ceder a aquella «aborrecible sinceridad del artista» le dio el gusto de la dificultad autoimpuesta, y más aún de la dificultad resuelta. Seguramente es lo que explica el número no tan grande de obras, en un período creativo de alrededor de cuarenta años. Por las mismas razones, varios proyectos de Ravel quedaron inconclusos, siendo el más significativo La Cloche engloutie (La campana enterrada, proyecto de ópera de 1906). Plenamente consciente de su carácter, Ravel pudo confiar a Manuel Rosenthal: «Sí, mi genio, es cierto, yo lo tengo. ¿Pero qué es lo que esto realmente significa? Ah, bien, si todo el mundo supiera trabajar como yo sé trabajar, todo el mundo haría obras tan brillantes como las mías.»

En cualquier caso, desde la increíble obertura de La hora española a las onomatopeyas de El niño y los sortilegios, del pedal obstinado de si bemol del Gibet en Gaspard de la nuit a la rigidez rítmica y temporal del Bolero, esta terquedad en la búsqueda de la perfección y este gusto del riesgo forman parte integral de la leyenda raveliana.

El orquestador:

Ravel fue, según Marcel Marnat «el más grande orquestador francés», y de acuerdo al dictamen de numerosos melómanos, especialistas o no, uno de los mejores orquestadores de la historia de la música occidental. Su obra más famosa, el Bolero, ¿no debe su éxito sólo a la variación de los timbres y al inmenso crescendo orquestal?

Maestro curtido en el manejo del timbre (aunque sin ser él mismo adepto de numerosos instrumentos), sabiendo encontrar el equilibrio armonioso más sutil, Ravel supo trascender numerosas obras originales (generalmente escritas para piano) y otorgarles una nueva dimensión, tanto obras suyas (Mi madre la oca, 1912, Valses nobles y sentimentales, 1912, Alborada del gracioso, 1918, La tumba de Couperin, 1919...) como de sus eminentes colegas: Músorgski (Khovantchina, 1913), Schumann (Carnaval, 1914), Chabrier (Menuet pompeux, 1918), Debussy (Sarabande et Danse, 1923) o incluso Chopin (Estudio, Nocturno y Vals, 1923).

Pero sería la orquestación de los célebres Cuadros de una exposición de Músorgski, comisión de Serge Koussevitzki para la Orquesta Sinfónica de Boston terminada en 1922, la que sentó definitivamente la reputación internacional de Ravel en la materia. Su versión sigue siendo referencial y eclipsa la de otros compositores que lo han intentado. Los Cuadros orquestados por Ravel forman parte, junto al Bolero, de los obras franceses más interpretadas en el extranjero.

El intérprete:

Ravel fue un buen pianista sin llegar a ser un virtuoso (algunas de sus propias composiciones, en particular, el Concierto en sol, que él mismo soñaba interpretar, le siguieron siendo inaccesibles). Durante su gira americana en 1928, tocó su Sonatina, acompañó en su Sonata para violín y algunas de sus canciones.

En cambio, como director de orquesta, nunca igualó, incluso con mucho, su calidad como orquestación. Las dos grabaciones que dejó (un Bolero de 1930 y un Concierto en sol de 1932) y los testimonios de su época confirman que Ravel no era un virtuoso en el podio.


Roy Orbison

Roy Orbison nació el 23 de abril de 1936 en Vernon, Texas. Comenzó su carrera musical a finales de los años 50, tras fichar en 1956 por la discográfica Sun Records, con la que grabó su primer sencillo, "Ooby Dooby", un tema rockabilly con el que obtuvo unos discretos resultados.

Aunque Roy Orbison comenzó como cantante country, pronto pasó al rockabilly. A pesar de ello, el estilo con el que brilló con luz propia fue el de las baladas. Su primer éxito como cantante de baladas fue el tema “Only The Lonely”, grabado en 1960.

En la década de los sesenta consiguió más de una decena de primeros puestos en las listas de éxitos. Algunos de los temas que llegaron a lo más alto de las listas fueron "Running Scared", "Crying", "In Dreams", "It's Over", "Dream Baby", "Candy Man" y "Mean Woman Blues". Aunque sin duda, uno de los temas más escuchados a nivel mundial de Roy Orbison fue el de "Pretty Woman", de 1964. En esta época, Roy Orbison era uno de los pocos músicos capaces de competir con la fiebre generada con los Beatles, la llamada Beatlemanía.

A mediados de los sesenta, y tras fichar por MGM, la fama de Roy Orbison descendió traumaticamente. Las nuevas generacions de adolescantes buscaban otro tipo de música.

En 1966 la vida de Roy Orbison sufrió un duro golpe, al fallecer su mujer Claudette en un accidente de moto. En 1968, la vida le vuelve a golpear, y en el incendio que destrozó su casa, fallecieron dos de sus hijos.

Tras unos años grises, el cine resucitó a Roy Orbison, colocándole en el lugar que se merece. Primero, David Lynch utilizó su tema "In Dreams" para la película "Terciopelo Azul", en 1986. Posteriormente, en 1990 el bombazo de la temporada fue la película "Pretty Woman", interpretada por Richard Gere y la insufrible Julia Roberts. A raiz de esa película, una nueva generación de jóvenes se acercó a la música del maestro Roy Orbison.

En 1988 formó junto a Bob Dylan,George Harrison, Tom Petty y Jeff Lynne el grupo travelling wilburys,con el que llegó a sacar un album "volume one", donde estaba el éxito "handle with care".

En 1989 apareció su álbum póstumo, "Mystery Girl", en el que Roy Orbison recupera el estilo de sus primeros trabajos que tantos éxitos le dieron. El álbum contiene, entre otros temas, "You got it", "In the real world", "A love so beautiful" o "She's a mystery to me", este último escrito por Bono y The Edge del grupo U2.

Roy Orbison falleció el 7 de diciembre de 1988, por culpa de un infarto, cuando contaba con 52 años y parecía contar con un futuro pleno de éxitos en su resurgir.

Steele


Travel


Traveling Wilburys

The Traveling Wilburys es una banda de rock formada en 1988. Sus componentes se reunieron por primera vez en Santa Mónica, en los estudios de Bob Dylan para comenzar a grabar las canciones que más tarde formarían parte de sus 2 álbumes "oficiales", ya que se cree que hay al menos otros dos LP del supergrupo, aunque no se los reconoce como tales. La banda está formada por el ex-beatle George Harrison, Tom Petty, Bob Dylan, Roy Orbison y Jeff Lynne.
Para continuar con el misterio y el surrealismo que rodeaba a este grupo, los Wilburys decidieron crearse sobrenombres con los que aparecer en sus albumes. Cada miembro se puso un "apodo" y un apellido común: Wilbury.
El nombre del grupo, The Traveling Wilburys, en un primer momento fue sugerido por Harrison y Jeff Lynne, ya que era un término que utilizaban comúnmente en sus grabaciones, refiriéndose a las partes de las canciones que eliminaban durante la grabación definitiva ( “We’ll bury’ them in the mix”- Wilburys).

El primer album de la banda fue lanzado en octubre del 88 y alcanzó un gran éxito en las listas de ventas de muchos países, y el apoyo de la crítica ( la revista Rolling Stone incluyó a este album entre los 100 mejores de la época) . El disco, llamado simplemente "Volume 1" fue grabado por los 5 músicos en un período de tan solo 10 días. El álbum contiene 10 temas en los que los Traveling Wilburys demuestran que estaban al nivel de las grandes bandas del momento.

Ese mismo año, uno de los miembros del grupo fallece: Roy Orbison ( "The Big O"), 6 diciembre 1988.
Con la muerte de Orbison, los 4 restantes miembros de la banda deciden cambiar sus sobrenombres, pero manteniendo en todos ellos el apellido Wilbury.

Prácticamente un año después de la publicación del primer disco, los Wilburys publican el "Volume 3". Pese a ser el segundo disco de la banda, lo llaman Volume 3.
Este hecho tan extraño ha dado mucho que hablar, y las razones de que no apareciera Volume 2 son muy diversas. Quizás la más probable es que el grupo lanzara "Volume 2", pero de una forma clandestina, de forma que no se reconoce en sí como álbum.

En los siguientes años, los Traveling Wilburys comenzaron a ser olvidados poco a poco, en parte debido a que sus 2 álbumes fueron retirados de casi todos los países. Con la muerte de Harrison en noviembre del 2001, el grupo quedó reducido a tan solo 3 miembros frente a los 5 originales.

El 12 de junio de 2007 se publicó un recopilatorio de la banda que incluye Volume 1&3, varios canciones extras y un DVD con grabaciones inéditas del grupo.
El recopilatorio alcanzó el número 1 de las listas británicas y de las australianas y el puesto 9 de Billboard Magazine, en EE.UU.

Whitley


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